Entrenamiento del autocontrol en preescolares no previene la obesidad

Megan Brooks

(Reuters Health) - Enseñarles a los preescolares regular su conducta con la comida, junto con mensajes de prevención de la obesidad, no redujo esa enfermedad ni las conductas asociadas en un estudio a cuatro años de Estados Unidos. Para los autores, son varios los motivos potenciales de ese resultado y se requieren nuevos estudios. Casi un cuarto de la población preescolar del país tiene sobrepeso u obesidad. Aun así, son pocos los programas de prevención evaluados para esa edad, según publica en Pediatrics el equipo de Julie Lumeng, del Centro para el Crecimiento y el Desarrollo Humano de University of Michigan, Ann Arbor. Los autores evaluaron dos intervenciones, solas y combinadas, dentro del programa federal llamado Head Start, en inglés, para los niños pobres. Durante cuatro años, al azar, distintas clases participaron de una de tres intervenciones: el programa Head Start solamente (HS), el programa más una Serie de Prevención de la Obesidad Preescolar (HS+POPS) o el programa más la POPS y la Serie Años Increíbles (HS+POPS+IYS). La POPS incluye mensajes de prevención de la obesidad orientados a los preescolares y sus padres, mientras que la IYS insiste en las técnicas de manejo positivo de las conductas y la autorregulación. En el estudio participaron 697 niños de cuatro años: la mitad era caucásica, el 30 por ciento era afroamericano y el 12 por ciento, hispano. El 16-17 por ciento era obeso al inicio del estudio; el 12 por ciento del grupo que participó del HS era obeso. De acuerdo con el equipo, la intervención HS+POPS+IYS mejoró la autorregulación, de acuerdo con lo que informaron los maestros, versus la HS+POPS y el HS. Pero los programas no tuvieron efectos significativos en la prevalencia de la obesidad, que fue del 14 por ciento con la HS+POPS+IYS y la HS+POPS. La prevalencia de la obesidad aumentó un 13 por ciento con el HS solamente. Las intervenciones tampoco mejoraron otros resultados, más allá de reducir el consumo de bebidas dulces. Lumeng esperaba que la intervención fuera exitosa. "Desafortunadamente, no lo fue", dijo. El equipo opina que no habría sido demasiado intensa o prolongada, o que la evaluación no habría durado lo suficiente para tener algún efecto en el peso. Por lo tanto, los próximos estudios deberían adaptar mejor ese tipo de intervenciones "al consumo emocional de alimentos o por estrés". FUENTE: Pediatrics, online 11 de abril del 2017